Vicente Fernández López

Nació un año antes de que Barbarella, la inconmensurable película de Roger Vadim, fuera rodada y estrenada. Alumbrado en plena conjunción de las constelaciones de Acuario y Orión, su personalidad fue como era de esperar cuando menos desordenada. Estudió (es un decir) Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información, y desde entonces su vida ha estado marcada por el signo de la inutilidad. Solo tiene un objetivo claro en la vida: conquistar el corazón de la criatura más admirable y deseable jamás creada, o sea, la popular y admirada actriz Cristina Higueras. Y actualmente, sobrevive publicando gacetillas en la revista Quo. Si consideran, queridos lectores, que por la coautoría de este libro debería ser encarcelado, no lo duden: denúncienle y que acabe entre rejas. Todos saldremos ganando.