Leopoldo María Panero

'Estoy harto de los malditos, harto de ser el loco, harto de ser Leopoldo María Panero. Quiero ser un hombre común'. Panero (Madrid, 1948) no es un hombre común: hijo y hermano de poetas, se considera la reencarnación de Baudelaire pero sigue la máxima de Rimbaud: 'Hay que cambiar la vida'. A los dieciséis años intentó cambiar el mundo con la militancia comunista y acabó en la cárcel. Luego vendrían los excesos: drogas, alcohol, intentos de suicidio, libros... 'Nos vuelven locos en la calle y en el manicomio rematan el trabajo'. Panero no cree en el amor ni en los poemas de amor, sólo en la poesía técnicamente bien escrita, de Mallarmé a Gimferrer, que fue su maestro. Publicó sus primeros versos en 1968 (Por el camino de Swan), y dos años después José María Castellet lo incluyó en la legendaria antología Nueve novísimos poetas españoles. A pesar de sus estancias en distintos psiquiátricos, el talento de Panero no se ha limitado a los versos: narrador, ensayista, traductor, actor de películas sobre sí mismo... Y aún quiere compartir sus fantasías con los lectores.