Henri Michaux

Nació en Namur (Bélgica) en 1899. De muy joven se sintió cautivado por el misticismo, pero a los veinte años dejó los estudios y se enroló como marinero para recorrer el mundo. Al regresar, abandonó Bélgica y se instaló en París, desde donde siguió viajando a lo largo de su vida. Se nacionalizó francés después de la segunda guerra mundial y, a pesar de la desconfianza que sentía hacia las posibilidades comunicativas del lenguaje, no cesó de escribir y publicar hasta su muerte (acaecida en octubre de 1984). Michaux traspasó las lindes de la literatura, interesándose por otras artes que sentía más libres, especialmente la pintura, y exploró de forma sistemática las reacciones de su cuerpo y de su mente bajo el influjo de drogas alucinógenas. Es uno de los escritores en lengua francesa más singulares del siglo XX.