Tan extraña
es la realidad como las pesadillas que nos invaden durante
nuestros sueños. Más aún: tarde o tembrano,
sin excepción, llegará un momento en que reviviremos
esas pesadillas junto con la angustia que generaron aquella
noche, cuando despertamos empapados en sudor. Los fantasmas
siempre estarán ahí, esperándonos; la
lucha se convertirá en norma y la paz de nuestro espíritu
en una obsesión inalcanzable.