Los
castillos de Athlin y Dunbayne
es la primera novela de Ann Radcliffe, y fue tan grande su acogida
que, a partir de entonces, todas sus novelas publicadas en vida
supusieron un éxito que llevó a su autora a ser
la novelista más leída de su época y a
gozar del reconocimiento de los más notables escritores
de la época. Por su sensibilidad para captar la belleza
de los paisajes y por la sencillez técnica con la que
se mantiene en suspenso la atención del lector, Walter
Scott se refirió a ella como "la primera poetisa
de la prosa romántica."
Cuando el joven conde de Athlin conoce la noticia del asesinato
de su padre a manos del barón Malcolm, decide que solamente
la venganza puede devolver la paz y el honor a su ultrajada
familia. ayudado por Alleyn, un joven campesino aguerrido y
virtuoso, inicia una cruzada que le llevará a vivir una
aventura sorprendente y peligrosa. Sin embargo, ninguno de ellos
está preparado para afrontar el oscuro destino que les
espera en el interior del siniestro castillo de Dunbayne. Mazmorras,
puertas secretas, pasadizos subterráneos, músicas
cautivadoras y terribles tempestadas se cruzarán en su
camino, y pondrán a prueba su valentía y la templanza
de sus corazones.