Durante los años
80 muchos diseñadores dirigieron sus intereses hacia
la filosofía del lenguaje para encontrar nuevas metodologías
con las que desarrollar su trabajo. Una de ellas fue la deconstrucción,
una teoría de pensamiento compleja que en este libro
se analiza cómo actúa como un mecanismo creativo
dando lugar en la posmodernidad a diferentes y fascinantes mundos
formales, tanto en el campo del arte como en el de la arquitectura
y del diseño.