Apareció en el
camino girando hacia el horizonte, quedando de espaldas a mi mirada.
Era un hombre de mediana estatura, espaldas anchas, que llevaba
como única prenda una especie de jubón crema sujetado
en la cintura por un cordel naranja. En su hombro izquierdo sobresalía
un gran saco terrero que agarraba con una mano, la otra se movía
cadenciosa acompañando el ritmo de sus pasos. Ahora me
extraña que no reparase, o por lo menos me sorprendiera
de que aquel hombre surgido de una montaña fuera japonés…
Akocha Koato.
www.akochakoato.com