Una hacienda apartada
en el Valle de Yiz’rael, un lugar de mística belleza,
un extraordinario refugio de la memoria histórica de una
familia. Durante ocho siglos los miembros de la familia Ravayah
han viajado desde los más remotos rincones del mundo para
intercambiar bienes y noticias en aquel sagrado lugar llamado
el Paraíso de Hanah. Todo primogénito de los Ravayah
sueña con visitarlo, encontrarse allí con la familia
y escribir la historia de sus antepasados.
Cuando Salomeia Ravea, una universitaria de primer año
en Bucarest, es detenida por el partido comunista por su relación
con ciudadanos extranjeros, despojada de su nacionalidad y expulsada
del país, se reúne con su abuelo Rafael, patriarca
del Paraíso de Hanah. Allí Salomeia asume la obligación
y el privilegio de registrar la historia de su familia y de mantener
las inscripciones de los demás. Gracias a esta labor, conoce
la historia de su antepasado Don Simeón, un joven sensible
tan atormentado por tener que vivir como un cristiano durante
la Inquisición que declamaba pasajes inverosímiles
de la Biblia a los cuatro vientos. Descubre también la
historia de su abuelo, un idealista inadaptado a la sociedad de
Viena, y finalmente la de sus padres, damnificados de guerra que
sobrevivieron al Holocausto con el espíritu vacío
y la memoria cerrada. Las cenas de los viernes se convierten para
Salomeia en auténticas asambleas de las Naciones Unidas
formadas por miembros de la familia, donde se conversa sin cesar
y se cocinan recetas tan variadas como los invitados. Feliz por
vivir entre tal abundancia, nadie se siente más sorprendida
que ella cuando su abuelo lanza una llamada mesiánica en
nombre de la paz: abandonar la tierra de Sión.
El Paraíso de Hanah es un relato lírico sobre la
Diáspora que nos ilumina el curso de la historia hasta
el actual conflicto árabe-israelí, una exploración
provocativa acerca del precio que pagamos por la supervivencia
y la libertad.