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Alan Ferreiro nació
en 1970. Licenciado en derecho por la Universidad Autónoma
de Madrid, combinó su actividad profesional posterior con
su afición por la música y la literatura, lo que
dio lugar a la publicación en esta editorial de La
condena del silencio (2003), novela centrada en la vida de
Ludwig van Beethoven.
Desde entonces se ha dedicado a la traducción literaria
en diversos géneros: biografía (Beethoven. La primera
biografía), novela (Los
castillos de Athlin y Dunbayne, de Ann
Radcliffe, El
Paraíso de Hanah, de Ligia
Ravé) y poesía
(June 30th, June
30th, de Richard Brautigan).
Colaborador de prensa en internet, publica sus artículos
en Madridpress y mantiene un blog literario en Periodista
Digital. Cratón el Homicida, publicada en
2006, es su segunda novela.
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La
condena del silencio
A los cincuenta y seis
años, muy enfermo, condenado al silencio por la sordera,
Beethoven destina los últimos días de su vida a
la elaboración de sus memorias, dictadas a Schindler, el
fiel amigo. Éste es el punto de partida de una obra apasionante:
las apócrifas memorias de Beethoven. En ellas, el lector
conoce al genio alemán en la cotidianidad: desde la muerte
de su madre hasta la tormenta que cayó sobre Viena el día
de su propia muerte, pasando por sus composiciones, los amores,
los encuentros con Mozart y Goethe, su opinión sobre Napoleón...
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Cratón,
el Homicida
Cratón el Homicida,
agente del gobierno francés, cruza el Atlántico
a bordo del Eurídice, un barco inglés con destino
a las Indias Orientales.
Mientras tanto, frente a las costas africanas, en la pequeña
isla de Santa Elena, el general Gourgaud busca un camino para
la fuga de su señor, el emperador destronado Napoleón
Bonaparte, cautivo a dos mil leguas de Francia a manos del ejército
británico. Junto al ilustre prisionero, una corte de franceses
sufre el rigor de un exilio incierto que se prolonga durante cinco
años. Cada uno de estos cortesanos posee un motivo no confesado
para encontrarse en la isla, pero para todos ellos la duración
del destierro es ya demasiado larga, y el alejamiento de la civilización
que conocieron sólo se explica por un fuerte sentimiento
de lealtad.
Esa lealtad da muestras de resquebrajarse a medida que la evasión
y el indulto se hacen más improbables. Y cuando Cratón
el Homicida desembarca en la isla ocultando el objeto de su visita,
los rumores de asesinato contra el viejo emperador comienzan a
aflorar.
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